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Superar el fracaso escolar en España no precisa la reforma de la ley
 
Un estudio del ex secretario de Estado de Educación, Alvaro Marchesi, destaca la importancia de cuidar el bienestar emocional de alumnos y profesores
  
Un estudio realizado por el ex secretario de Estado de Educación, Alvaro Marchesi, señala la importancia de cuidar el bienestar emocional de alumnos y profesores como medida preventiva del fracaso escolar. Igualmente, propuestas sencillas, como dedicar una hora diaria de lectura en el aula, abrir las bibliotecas de los centros por las tardes, y reforzar el aprendizaje en grupos pequeños para
los alumnos que se retrasan, pueden mejorar sensiblemente el nivel de rendimiento académico de nuestros estudiantes.
 
El fracaso escolar no desciende en España, afectando a un 25% de la población escola 

Madrid. MARGARITA GIRON

Bajo el título Qué será de nosotros, los malos alumnos (Alianza) el catedrático de Psicología Evolutiva de la UNED y ex secretario de Estado de Educación, Alvaro Marchesi, ha presentado un estudio sobre las causas de fracaso escolar en España. Para ello ha trazado el perfil del estudiante que no supera la ESO, y concluye que el bienestar emocional de los alumnos es fundamental a la hora de determinar el índice de fracaso. Entiende por tal, el desarrollo de una buena autoestima personal, la confianza en los adultos que le rodean, el sentimiento de competencia y el reconocimiento de otros. “Buena parte de los problemas de los malos alumnos comienza en esa falta de bienestar emocional que impide su desarrollo moral, de ahí la importancia de mejorar la atención a estos aspectos en el entorno escolar”, explica Marchesi.
Pero para que esta condición se pueda dar, es necesario que también se cuide el bienestar emocional de los docentes, tarea que corresponde a ellos mismos y a las administraciones educativas. “Es una profesión que satisface a los profesores (el 92% así lo manifiesta) pero que conlleva conflictos emocionales intensos”.

La dejadez de los padres

Por último, la dejadez de los padres, unido a una creciente sensación de incapacidad para hacer frente al problema, así como a las dificultades de entendimiento con los profesores, complican aún más la búsqueda de soluciones.
Según las estadísticas, el fracaso escolar no desciende en España. El 25% de los alumnos no acaba la ESO, aún cuando existen diferencias importantes entre los chicos y las chicas. Ellas lo consiguen en un 85% y ellos en un 65%. La explicación puede estar en que la mujer tiende a ser “más ordenada, más cumplidora y se adapta mejor a las normas escolares”.
También hay diferencias geográficas importantes. Mientras que en Asturias solo fracasa el 14’4% de los estudiantes, en Canarias ese porcentaje llega al 35’8%. Después de los asturianos, los alumnos con menor fracaso escolar son los navarros (17’3%), los vascos (17’5%) y los cántabros (18%). En la cola, y después de los canarios, están los extremeños (34’4), los de las islas Baleares (32’8%) y los de Murcia (32’2%).
Las diferencias en cuanto al gasto público por alumno también son importantes en cada comunidad autónoma. Así, mientras el País Vasco destina 4.400 euros anuales, Madrid llega a la mitad, 2.200 euros. Sin embargo, en opinión de Marchesi, “por si solas no explican el fracaso escolar, existen otros factores como el nivel sociocultural de los padres, que son determinantes”.

Medidas preventivas

Además, muchos problemas de comportamiento de los malos alumnos tienen que ver con la falta de protagonismo en el proceso de aprender. Por eso, Marchesi insiste en la necesidad de prevención más que en esperar que las medidas punitivas y disciplinarias acaben con el mal comportamiento. “Estos alumnos hacen daño, pero también sufren. Necesitan apoyo y reconocimiento. Propiciar la participación y utilizar la negociación con ellos, así como comprometer a unos alumnos con otros (la fuerza de los iguales) para que colaboren, es fundamental si queremos atajar el problema. Solo cuando estas medidas fracasan, hay que plantearse el castigo, “porque el objetivo es recuperar a estos alumnos, no solo evitar que molesten”.
Respecto al perfil de los malos alumnos, hay que destacar la mayor tendencia de estos a radicalizar su ideología, adoptando valores más extremos, que construyen al margen de los que se les transmite en la escuela o en la familia.

El desarrollo de la LOGSE

Para Marchesi, la solución al problema de fracaso escolar requiere la adopción de una serie de medidas que no implican cambiar las leyes educativas actuales. “La LOGSE no se ha desarrollado bien –explica-, y no ha puesto en marcha iniciativas que eran necesarias y que la Ley actual permite que se lleven a cabo. Me refiero a acciones de política educativa que no requieren reformas legales y que corresponde poner en marcha a las comunidades autónomas”.
Entre estas medidas hay que destacar la apertura de los centros públicos por las tardes para que los alumnos utilicen la biblioteca y puedan hacer los deberes con el asesoramiento de algún profesional; la inclusión de una hora de lectura diaria en las escuelas; así como una hora diaria complementaria de refuerzo en grupos pequeños para los alumnos que se retrasan. En este sentido, sería necesario aumentar la capacidad de los centros para realizar contratos con profesores para servicios específicos como son esas tareas de apoyo.
Igualmente, la participación de los alumnos en los objetivos escolares con los profesores y el centro, y la distribución equitativa de alumnos con riesgo de fracaso entre todos los centros sostenidos con fondos públicos de la misma zona, también son propuestas para mejorar la educación.



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